Las grasas son necesarias en nuestro organismo, ya que nos proporcionan ácidos grasos para diferentes procesos químicos, nos da energía y para la formación y función de las células. Los bebes y los niños hasta los dos años de edad, necesitan grasa para el desarrollo normal del cerebro, para su crecimiento y la producción de hormonas sexuales. Después de los dos años de edad, nuestro organismo sólo necesita pequeñas cantidades de grasa. ¡Pero la necesitamos!
El consumo alto de grasa es perjudicial para la salud y es la causante de la obesidad, presión arterial alta, cáncer del colon, de la próstata, enfermedades del corazón, diabetes, colesterol alto etc.
Las grasas contienen diferentes ácidos grasos que afectan el organismo en diferentes maneras. Se dividen en tres categorías: Saturados, poliinsaturados y monoinsaturados.
Los ácidos grasos saturados se encuentran en los productos de origen animal y algunos vegetales como: quesos, mantequilla, carnes con grasa, y aceite de coco.
Los ácidos grasos monoinsaturados sus fuente son el aceite de oliva, aguacate, y frutos secos.
Los ácidos grasos poliinsaturados se encuentran en la mayoría de aceites vegetales, el aceite de pescado y las sardinas.
Los ácidos grasos se agrupan en dos familias:
Omega 6 y Omega 3.
El Omega 6 se encuentra en el aceite de oliva y el girasol.
El omega 3 se encuentra en aceites vegetales como el frijol de soya, nueces, pescado, salmón y sardinas.
Estos aceites, al igual que las vitaminas y aminoácidos, el organismo no los puede fabricar, por lo que hay que obtenerlos de las dietas. Ellos junto a la vitamina C ayudan a formar el colágeno y ayudan a la transportación y absorción de las vitaminas A, D, E y K.
Los trans-fatty (aceites hidrogenados) es la transformación que sufren los aceites poliinsaturados al ser sometidos al proceso hidrogenización ( grasas endurecidas para evitar la rancidez como la margarina, alimentos procesados como galletas, pasteles, papas fritas entre otros).
En los Estados Unidos hay un consumo de grasas exagerado que va desde un 35% a 40%, comparado con lo que recomienda el Departamento de Agricultura y la Asociación Americana del Corazón, que este consumo debe ser menos del 30%.
Una cucharada de aceite vegetal nos da suficiente ácido linoleico para transportar las vitaminas solubles en las grasas que nuestro organismo necesita diariamente; lo que vaya por encima de esta cantidad es innecesario. Es dificultoso reducir el consumo de grasas de la dieta diaria, ya que ellas están escondidas en la carne magra, el queso, los chorizos, alimentos fritos, en las salsas preparadas, bizcochos, pastelería, galletitas de soda, de dulces, frutos secos, por mencionar algunos.
Para que el consumo de grasas saturadas sea menor, es importante que en lugar de las grasas de origen animal las cambiemos por las grasas de origen vegetal y preferentemente por las monoinsutaradas. Actualmente puedes leer las etiquetas de alimentos y comparar el contenido total de grasas y las cantidades de grasas saturadas e insaturadas.
Nuestro organismo tiene más capacidad en guardar las grasas que proteínas y carbohidratos, por lo que, debemos de tener un balance saludable al escoger las grasas. Los alimentos que tienen un contenido alto en grasas, traerán poco a poco un aumento de peso, que al paso de los años se convertirá en obesidad.